Miguel Ángel Arroyo

Solo unas cuantas horas, dos para ser precisos, fue el tiempo que les duró el gusto a Erika Díaz, presidenta del Consejo Taxista del estado de Puebla, y Leobardo Soto Martínez, líder sempiterno de la CTM, el tener en la lona a UBER y sacarlo por fin de circulación.

Aunque ambos personajes se pusieron de acuerdo para convocar a la rueda de prensa, donde darían rienda suelta a su júbilo por el triunfo obtenido, no contaban con que el gobernador José Antonio Gali iba a recular en su pronunciamiento original de sacar de circulación a UBER.

La frase que precisamente expresó el propio mandatario unas horas antes –dos para ser precisos- les quedó como “anillo al dedo” a ambos líderes gremiales: “Lástima Margarito”, pues su intentona, se quedó en el camino.

Incluso, ya no hubo necesidad de que el propio Leobardo Soto se presentara al encuentro con los medios de comunicación en las instalaciones del Consejo Taxista, ubicadas en el corazón del barrio de Xanenetla. ¿Qué iba a decir?

El líder cetemista, dejó sola a Erika Díaz, quien durante más de 30 minutos, no se cansó de ponderar todas las bondades que ofrece su gremio al transporte público y a los poblanos, aunque en ningún momento, quiso reconocer no solo las múltiples arbitrariedades que a lo largo de más de 3 décadas, han cometido muchos de los  taxistas tradicionales, -no todos aclaro- sino además, la comisión de delitos en los cuales se han visto implicados a bordo de sus unidades.

Más allá de que la urgente y necesaria medida de armonizar una plataforma más estricta en la aplicación de filtros para conceder los permisos a los conductores de empresas como UBER y Cabify, también lo es que se ponga un alto a los abusos e irregularidades en las que incurren muchos –no todos, reitero- taxis tradicionales.

Bien harían tanto Erika Díaz como el propio Leobardo Soto, cuyos negocios se ven afectados con la presencia de estas empresas, que dentro del “piso parejo” que exigen, sumen a sus huestes y así, de verdad, se brinde el servicio que merecen los poblanos.

Por el momento, UBER se queda en Puebla, y como dijo “don Teofolito” “y se quedará”.