Miguel Ángel Arroyo

Los días de Socorro Quezada al frente de la dirigencia estatal del PRD están contados, incluso, no irán más allá del 31 de octubre, fecha en que la jurisdicción del Sol Azteca, habrá de resolver el dictamen de la audiencia de ley que enfrenta la aún perredista, por incurrir en actos de indisciplina y desacato.

En esa audiencia de Ley, la propia Socorro Quezada respondió, o al menos intentó, responder a todas las pruebas prominentes que se le imputaron, incluyendo las claras muestras de manifestación en favor del proyecto político de Morena.

Si bien hasta el momento no se le ha negado ningún derecho, la también diputada local se pondrá defender, aunque por lo visto, solo le quedará recurrir al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para intentar mantener su militancia en el Sol Azteca.

Como le comentaba en un inicio, la resolución saldrá el próximo martes 31, y de ser aprobada la acusación en su contra, como todo apunta, le será retirada la membresía como militante del partido.

A pesar de que existen propuestas de que se quede unas semanas más al frente de la dirigencia estatal del Sol Azteca, pues Socorro ha acudido al CEN a negociar su permanencia, la resolución será definitiva, su salida pues del partido, es un hecho.

También es inminente que será ante el tribunal federal, como se dirima el proceso de expulsión del PRD, y en donde la propia Socorro argumente violencia política de la que presuntamente fue objeto por parte de los integrantes de la Comisión Jurisdiccional del Comité Ejecutivo Nacional  (CEN).

Las cartas están echadas.

La jurisdicción resolvería concretamente el martes 31 de noviembre, sí un día antes de “Todos Santos”, qué ironía.

La inminente expulsión de Quezada Tiempo se da mientras el PRD tiene que cumplir con la sentencia del TEPJF, instancia que le dio 60 días para renovar la presidencia del CEN y de las 32 dirigencias estatales. Ni para eso le alcanzará.