Miguel Ángel Arroyo

Ni los cerca de 90 feminicidios, muchos de los cuales solo han sido tipificados como homicidios dolosos, ni las 18 recomendaciones emitidas por la Conavim, y mucho menos la indignación social que ha causado la violencia lacerante en contra de la mujer, han sensibilizado al Gobierno Federal, a través de la propia Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, para que por fin emita la declaratoria de Alerta de Género en Puebla.

Más allá de los oportunistas y patéticos grupos, incluidos algunos políticos, quienes pretenden llevar al “ring político” este tema, cuando durante mucho tiempo guardaron un silencio cómplice, la Alerta de Género no llega a Puebla porque simple y sencillamente, la Secretaría de Gobernación federal que encabeza Miguel Ángel Osorio Chong –ahora en desgracia por su frustrada carrera presidencial-, no le da la gana.

Ahora mismo, son 12 los estados de la República Mexicana, que ya cuentan con la Alerta de Género, y créame, en muchos de ellos, se advierte que Puebla supera los índices de al menos cuatro entidades, entre las que se cuentan San Luis Potosí, Veracruz, Chiapas y Nuevo León.

Para que la Conavim emita el mecanismo en cuestión, toma en cuenta la situación de violencia que hay en cada entidad, la cual se mide por el número de homicidios, feminicidos, actos de violencia contra las mujeres e incluso los índices de mortalidad materna, entre otros aspectos.

Aquí, eso no le importa a la Conavim, quien es la única instancia que tiene la facultad de emitir la declaratoria de Alerta de Género.

Factores de impunidad, corrupción y una creciente incidencia delictiva y violencia en Puebla, así como de una lacerante descomposición del tejido social, van de la mano con los feminicidios.

La Alerta de Género, sin duda, no es una “varita mágica” que revertirá de inmediato la violencia contra la mujer, pero sin duda de inicio, pondrá a chambear a las autoridades, y eso, ya es ganancia.

Lo importante aquí, es guardar las formas y pretender hacer ver que en Puebla no pasa nada. ¿Así o más claro?