Miguel Ángel Arroyo

A tan solo cinco semanas de la celebración de su Consejo Nacional, en la mayoría de los actores de Morena, partiendo desde la base hasta su principales actores, incluyendo los de nuevos cuño, llamados advenedizos, parecen no entender que si no ponen orden y disciplina, la contienda electoral del 2018 en Puebla, se les puede salir de las manos de manera irremediable.

La encarnizada lucha que sostienen los grupos por el control de las designaciones a las candidaturas, cada vez se hacen más evidentes, con el desgaste y fractura que ello genera, sin que nadie pueda poner un alto.

A la base, según se aprecia, no le ha quedado claro que el dedito, solo el dedito de Andrés Manuel López Obrador y su círculo cercano, definirán a los perfiles que aparecerán en la boleta, sin importar si son fundadores del partido, o acaban de llegar.

La decisión la tomará el tabasqueño. Punto.

Pero a los puros eso no les importa. Quieren su rebanada del pastel, sin importarles que sus desencuentros provocan desconfianza y desestabilidad al seno del partido.

Está claro que ni el abogado Abelardo Cuéllar Delgado, ni tampoco el activista Alonso Aco Cortés, hoy en la mira de los antorchos, no cuentan con la más mínima posibilidad de convertirse en coordinadores estatales de elección, pica porte directo a la candidatura a Casa Puebla.

Dicho lo anterior, y con el súbito regreso de Luis Miguel Barbosa a la contienda a la gubernatura, la designación recaerá en un perfil externo, pese a que Rodrigo Abdala, se mantiene en la pelea.

El propio Barbosa asegura que nadie le gana una encuesta, a pesar de que nunca ha triunfado en una elección.

Alejandro Armenta no se cansa de sumar cuadros a su campaña, aunque muchos sean “patitos” como ese que según representa al deporte en Puebla.

Enrique Cárdenas asegura que ya tiene la “bendición” de López Obrador y con eso le basta.

¿A quién creerle cuando dicen que hay unidad?

¿Se disciplinarán aunque finalmente no reciban la candidatura que esperan?

No falta mucho para saberlo. 20 de Noviembre es la fecha trágica para la celebración del Consejo Nacional. Hasta ahora, ni el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) y el Comité Ejecutivo Estatal (CEE) han dado a conocer quiénes son los perfiles que serán propuestos y se sumarán a la terna que el Consejo Estatal integró para la tarea de promoción electoral de cara al 2018.

Si no hay orden y disciplina, el pastel se les puede batir, incluso antes de entrar el horno. Por su bien, ojalá así lo entiendan. Es su última llamada.