La conversión o mejor dicho el ´camuflaje´ de la priista Nancy de la Sierra que ahora se volverá leal seguidora del proyecto lopezobradorista, a través de la búsqueda de un escaño en el Senado de la República, es sin duda, el ejemplo vivo de la política que se vive en México y que está marcado por el oportunismo.

En el derrotero de la política, seguramente Nancy de la Sierra, no es, ni será –por mucho- el último personaje que recurre al efecto ´chapulín´ para seguir en la búsqueda de los privilegios y bonanzas que ofrece la función pública en cualquiera de sus ámbitos.

También es claro que en el PRI francamente hasta ´gueva´ les da hablar de la salida de la esposa del edil cholulteca José Juan Espinosa Torres, pues es un hecho que no se lleva nada, ni capital político y mucho menos estructura partidista, lo que se dice, absolutamente nada.

Y más aún, Jorge Estefan Chidiac y su grupo, ya sabían de la ´dolorosa´ partida de la ex comunicadora desde hace mucho, mucho tiempo.

Simpática y bonachona como siempre, Nancy afirma ahora mismo que su llegada al proyecto de Andrés Manuel López Obrador, a través del partido satélite PT, es una ´maravillosa oportunidad´ de seguir sirviendo al pueblo desde otra trinchera. Ajá.

Los reclamos en las redes sociales no se hicieron esperar, pues de oportunista, arribista y advenediza, que al final de cuentas son casi lo mismo, no la bajan.

Aquí también quedó claro que como José Juan estará fuera de la jugada, como se presume así será, aunque con AMLO ya no se sabe, ahora le toca a su esposa, faltaba más.

Le llaman ´la reina de las derrotas´, pero eso poco importa. Nancy es el ejemplo vivo, más vivo que nunca, del ejercicio de la política que prevalece en nuestro pobre país.

Si llega a Morena o no, ese ya es otro boleto.