Miguel Ángel Arroyo

No se necesita ser muy ducho en el tema para determinar que el actual titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), José Antonio Meade Kuribreña, será el abanderado del PRI a la candidatura presidencial en el 2018. La unción está lista. Desde Los Pinos ya así lo decidieron.

La entrevista que concedió apenas este lunes el líder nacional del PRI Enrique Ochoa Reza al periódico El Universal, tiene un mensaje claro y contundente: No a los candados y sí a la apertura de perfiles presuntamente alejados al ex partidazo.

Si les alcance o no para frenar la embestida de Andrés Manuel López Obrador, es otro boleto. La encomienda ahora mismo de todas los priistas, incluyendo las dirigencias estatales como la de Puebla, así como la de sus aliados, como en algunos casos los gobiernos de los estados, aunque no gobiernen, es impulsar desde ahora mismo la figura del funcionario federal.

Es también obvio que la estrategia será encaminada a poner al propio Meade en un perfil ciudadano, es decir, lo más alejado posible del tal maltrecho PRI por el actuar infame de la administración federal encabezada por el súper reprobado presidente Enrique Peña Nieto, particularmente en los rubros de economía y seguridad, nada más.

En el camino sólo se quedará el actual secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, el cual todas las encuestas lo colocan muy por debajo del propio López Obrador, e incluso, de los panistas Margarita Zavala y Ricardo Anaya. Es un hecho, el presunto despegue del ex gobernador hidalguense nunca se dio.

Bueno, incluso, tuvo una dramática caída, que hoy mismo lo tiene relegado en la carrera presidencial, pues en realidad nombres como el de José Narro y Manlio Fabio Beltrones, por citar algunos, solo eran para “taparle el ojo al macho”.

Para el caso particular de Puebla, existen una serie de aristas muy interesantes en torno a la cuasi nominación de Meade. Al menos dos de ellas: Su cercanía con el Moronegalismo y por supuesto, con el actual líder del PRI en Puebla, Jorge Estefan Chidiac.

Es precisamente en este encuentro de inercias en donde se habrán de tomar decisiones muy importantes, y por supuesto no solo en el camino a Los Pinos, sino también, a Casa Puebla.

Dicen que Estefan ya prepara maletas de la oficina de La Diagonal. No tardan en confirmarlo, sino, pregúntele al senador Ricardo Urzúa.