Finalmente y de acuerdo a los pronósticos que aquí mismo les habíamos adelantado en este mismo espacio hace unas semanas, el priista (¿…) Juan Carlos Lastiri Quirós “dobló las manitas” y aceptó lo obvio, la elección del candidato del tricolor al gobierno de Puebla, no será por consulta a la base, tal y como lo rogó en los últimos dos meses.

De nada sirvió el dispendio desmedido que hizo en publicidad que gentilmente “le obsequiaron” diversos medios, incluyendo revistas, distribución de panfletos propagandísticos y colocación de espectaculares con su característica imagen en prácticamente todo el estado. Nunca creció.

Bueno, su cacaraqueada propuesta de consulta a la base, que no es otra cosa que el padrón de beneficiarios de los programas sociales de apoyo del Gobierno Federal, también se quedó corta, pues solo alcanzó 300 mil de las 500 mil firmas “ciudadanas” que se había propuesto en su plataforma “Decisión 2018”.

Tampoco le sirvió su imagen mediática que le ofreció su papel como coordinador de los trabajos de reconstrucción en las zonas dañadas por el sismo. Nunca penetró.

Bueno, el colmo, ni la selfie que se tomó con todos los reporteros sumados a su proyecto, de nada sirvió.

Este lunes y bajo el cobijo de uno de sus fieles escuderos, el priista (¿…) y líder sempiterno de la CTM, Leobardo Soto Martínez, el funcionario de la Sedatu, le hizo al cuento y llamó a la unidad del priismo, bajo el argumento de que él no será factor de desencuentros en el PRI. Seguro en la dirigencia estatal estaban bien preocupados.

Sin remedio, este miércoles durante la celebración del Consejo Estatal, Lastiri votó a favor del método de la convención de delegados. Pues que le queda.

Bueno a decir verdad, aún tiene una “velita encendida”.  Si Martha Erika Alonso es la candidata del PAN en la búsqueda de Casa Puebla, júrelo, Lastiri será su “contrincante”. Pues a rezar se ha dicho…