Fue desde el momento mismo en que la oligarquía, es decir, el sistema de gobierno en la que el poder está en manos de unas pocas personas pertenecientes a una clase social privilegiada, y no el presidente Enrique Peña Nieto, cuando se decidió que José Antonio Meade el ahora llamado ´pro-hombre´, se convirtiera en el candidato del PRI en la búsqueda de algo, -al menos por ahora-, parece imposible: mantenerse en Los Pinos.

Fue en la primera semana de agosto, es decir, hace ya cerca de cuatro meses, cuando el ´dedo divino´ determinó que en el PRI se cambiaran los estatutos y se abrieran las puertas de ´par en par´ a las candidaturas ciudadanas. Sí, fue el momento en que la misma oligarquía determinó que era Meade y no Miguel Ángel Osorio Chong,  el elegido.

Desde ese momento, el mensaje fue claro y contundente: No a los candados y sí a la apertura de perfiles presuntamente alejados al PRI, figuras ciudadanas, pues.

El Gobierno Federal, es decir el PRI, tendrá que echar mano de toda su maquinaria para que nos convenzan a los ciudadanos, que el amigo ´Pepe Meade´ como lo llama afectivamente el panista Javier Lozano, es realmente un perfil 100 por ciento ciudadano y es ajeno totalmente a la crisis social y económica que vive el país.

Sin embargo, hay que reconocer una cosa. La disciplina, por llamarla así de alguna manera, es única en el PRI, así ha sido a lo largo de su vetusta historia. Su rendición al elegido es uniforme, firma y más aún, sólida. Obediencia pues.

Puebla no es la excepción, los priistas y sus aliados, incluyendo los panistas, lo ven como un hombre pulcro, con una carrera íntegra e intachable, lejos de los escándalos y la corrupción, y por qué no, como el ´pro-hombre´ que nos salvará de la crisis y la anarquía que representa el populismo en la figura  amenazante de Andrés Manuel López Obrador.

La lambisconería no se dejó esperar. Ejemplos hay muchos, pero el que ´se la jaló´ por no decir una chingadera, fue el sempiterno líder cetemista Leobardo Soto, quien comparó a Meade con Luis Donaldo Colosio.

“Meade será nuestro mejor candidato de toda la historia, solo por debajo de Colosio”, habría espetado orgulloso este líder obrero.

Lo que tiene que hacer el también diputado priista, con tal de que él y su hijo aparezcan en la boleta en el 2018. Patético.