Miguel Ángel Arroyo

Estimado lector, si en semanas venideras en las que arriban las vacaciones de verano, usted aprecia que los grupos de turistas que se pasean en el Centro Histórico y otros puntos de la ciudad, empieza ser menor en relación a años anteriores, tiene una explicación simple: la inseguridad ya le empieza a pegar a la llamada “industria sin chimeneas”.

Este hecho está plenamente respaldado por los propios hoteleros, quienes de forma preocupante, han empezado a ver como la cancelación de los paquetes, tanto de visitantes nacionales como extranjeros ha llegado hasta un 40 por ciento, sí, hoy día, 4 de cada 10 turistas temen por la inseguridad que se vive en Puebla.

Este indicativo debe ser un punto de alerta para las autoridades del gobierno del estado y su fallido secretario de Seguridad Pública, Jesús Morales Rodríguez, quien sin duda se ha visto rebasado por la delincuencia ante su falta de oficio y experiencia en estos sensibles quehaceres.

Y qué decir de la autoridad municipal encabezada por el alcalde Luis Banck Serrato, quien si de algo presume en sus giras al interior del estado para promocionarse de cara al 2018, es precisamente por el turismo que se genera en Puebla y su zona metropolitana.

Será cuestión de unos días, cuando se reafirme este hecho, pues las unidades turísticas asentadas en el zócalo, así como la frecuencia de visitas en restaurantes, bares y en general todo el comercio establecido, sin duda mermarán, incluyendo por supuesto la ocupación hotelera.

Lamentablemente Puebla hoy día se ha vuelto noticia a nivel nacional, y no precisamente por hechos favorables, sino más bien por la espiral de violencia e índices delictivos que vive.

Así, el mexicano y el turista extranjero, da cuenta de casos como el Huehuetlán, Palmar de Bravo y toda la zona del huachicol, así como los sucesos violentos que se registran en la región de Teziutlán y sus alrededores, Tehuacán, la zona de la mixteca y Sierra Norte, y no se diga de lo que se vive en la capital, donde la delincuencia está fuera de control.

Está visto que las medidas que han implementado las autoridades, de poco o nada han servido. La falta de estrategia y operatividad son evidentes, ojalá pronto lleguen por el bien de Puebla y los poblanos…