-MIGUEL ÁNGEL ARROYO

Mientras Graciela Palomares, actual diputada federal del PRI da rienda suelta a sus sueños por convertirse en Senadora de la República, los jaloneos al seno del ex partidazo y hoy decadencia por la sucesión de la dirigencia del Comité Municipal, están a todo lo que dan.

La lucha por el control de la dirigencia en la capital y cuya renovación está prevista para agosto venidero, no tendrá tregua, dado que los grupos interesados en impulsar al candidato del PRI a la presidencia municipal el próximo año, no cederán un ápice, dado que el botín es apetitoso.

Son varias las semanas en que Jorge Estefan Chidiac, líder de los priistas en Puebla, ha buscado cabildear este tema entre los interesados, ello, en la búsqueda de consolidar una planilla de unidad en la renovación del Comité, pero créame, en estos momentos es punto menos que imposible.

Así, a los nombres de Javier Casique y Karina Romero, posiciones avaladas incluso por el propio Estefan, así como por Juan Carlos Lastiri y desde luego por Enrique Doger, deben sumarse los cuadros de Xitlalic Ceja García y por supuesto de Víctor Manuel Giorgana, estos dos últimos, con el claro interés de ser los abanderados a la alcaldía.

Francamente estos nombres no inquietan absolutamente a nadie, puesto que la marca del PRI como tal en la capital poblana, valen un cacahuate y ninguno de ellos, están muy lejos de hacerle sombra a los alfiles del morenovallismo, el cual al menos en la capital, hoy día tiene un control casi total del electorado.

Manejar los hilos de la dirigencia del PRI resulta un bocado apetecible, pues con estos recurrentes enjuagues y arreglos entre el PRIAN, en una de esas y como parte de las negociaciones, igual en el 2018 le toca ahora sí al ahora partido en desgracia, administrar la cuarta ciudad más importante del país.

Quién también anda muy activa y presumiendo su “valiosa aportación” a la campaña de Alfredo del Mazo en el Estado de México, donde fungió como “delegada especial”, es Graciela Palomares, tanto que hasta ya le dio por soñar recurrentemente con la senaduría.

Al seno del partido y por obviedad entre las mujeres, y mucho más las que tienen mayor trayectoria, no les ha caído nada bien que “Grace” intente alcanzar ese escaño.

“Que recuerde que su posición en la Cámara Baja, fue simple y sencillamente por los arreglos entre Moreno Valle y Peña Nieto. Recibió todo el apoyo, una andanada de recursos para su estructura y por supuesto el visto bueno de Los Pinos. Ni ella misma se la creyó cuando ganó”, dicen los detractores de la priista quien le ganó la puja a la panista Angélica Ramírez, quien por cierto aún no se recupera de esa caída.

La mira de “Grace” está en la Casona de Xicotecátl…a ver si se siguen acordando de ella en Los Pinos.