Después de muchas semanas de escepticismo, negación e incluso resignación de ver cómo el poder se sigue enquistando en una sola pieza política en Puebla, la dirigencia nacional del PRI –léase Enrique Peña Nieto-, dio al menos un viso de esperanza al priismo aldeano de que no está olvidado.

En su tercer intento, Enrique Doger Guerrero alcanzó la nominación a la candidatura del PRI a la gubernatura de Puebla, en uno de los escenarios más complicados que podría enfrentar.

Dudas entre la militancia de la existencia de un pacto con el morenovallismo; la dramática caída de su partido en el escenario nacional y que sin duda pega de manera directa en Puebla; la nula credibilidad de los ciudadanos a las institutos políticos –incluyendo por supuesto al PRI- y desde luego el crecimiento de Morena en el escenario nacional y estatal, hacen de esta elección, -sin duda- la más compleja del PRI en la historia contemporánea de Puebla.

Doger puede presumir un largo colmillo ´ largo y retorcido; Doger puede presumir que gana elecciones; Doger puede presumir que sabe negociar. Pero lo que aún Doger no puede presumir, es que no hace milagros, y por ello, no quiere morir en el intento.

Hoy día, no existe una sola encuesta seria que no coloque al PRI en Puebla en el último lugar de las preferencias de los electores. Lejos, muy lejos de los punteros: PAN y Morena o Morena y PAN, cómo usted lo quiera ver.

De arranque, Doger debe convencer que su partido no venderá la elección. Esa es su primera misión, porque el éxodo de militantes y simpatizantes –ya sea a Morena o al grupo de Moreno Valle vía Martha Erika Alonso, está latente-.

Esa, ahora mismo, es su primera encomienda.

Segundo y no por ello menos importante, convencer a los que se quedaron en el camino, incluyendo a dos personajes que presuntamente el propio Doger traicionó en el pasado –Javier López Zavala y Blanca Alcalá- que el ´pastel´ es tan grande que alcanzará para todos y que finalmente, serán tomados en cuenta.

Y tercero: revertir la pésima imagen y percepción pública que tiene hoy el PRI a través del gobierno federal, donde los gasolinazos, los salarios de hambre y sobre todo la inseguridad, se han estacionado con vergüenza inusitada en el país y por supuesto en Puebla.

Moreno Valle en la figura de Martha Erika Alonso y Andrés Manuel López Obrador en la figura de Luis Miguel Barbosa, son dos losas que están en el escenario político de Enrique Doger.

Va por un milagro, habrá que ver si no muere en el intento.