Miguel Ángel Arroyo

La propuesta que hará en breve el Congreso local y su líder Jorge Aguilar Chedraui, al Código Penal del Estado para que todo homicidio doloso en contra de una mujer sea calificado como feminicidio, será un fracaso, simple y sencillamente porque resulta  inviable en términos jurídicos.

Penalistas y académicos, bueno, hasta los simples mortales, saben perfectamente que tipificar este delito como se pretende desde del Poder Legislativo en Puebla, se caería en una discriminación inversa, es decir, colocar a un género en una posición superior para que durante un tiempo se acostumbre la sociedad y en ese sentido, se respete a ese grupo vulnerable que se le ha transgredido sus derechos de forma ancestral, no funcionará.

Lo anterior, de entrada, generaría una desigualdad en relación a los hombres, por tanto, el calificar el homicidio doloso como feminicidio no siempre puede aplicase en todas las circunstancias, pues estarían en una posición superlativa cuando lo que se busca es una igualdad.

Sin embargo, los razonamientos jurídicos en este tema, bien podrían quedar incluso, créalo, de lado, cuando el fondo solo es la búsqueda de encontrar una salida a la presión social que existe en Puebla, de que por fin y después de muchas vidas de mujeres, se declare la Alerta de Género.

Ya en una ocasión, también de manera lastimosa, concretamente en el 2015, desde el seno del propio Congreso se pretendió sin fortuna, proponer que se puede castigar a un homicida sin la necesidad de un cuerpo. #paulina.

Queda claro que al presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política, desconoce los componentes de lo que significa la violencia de género.

Incluso, el propio legislador aceptó que existe un debate orden jurídico por un posible recurso legal que podría interponer la Procuraduría General de la República (PGR) en contra de la misma.

¿Entonces qué es lo que pretende?…simple, una salida a la omisión que se ha presentado sobre el tema en los últimos años, y que de manera lamentable permitieron que la violencia contra la mujer creciera de manera irreversible.

Está también claro que resulta falso el hecho que aumentar las penas corporales es una solución para disminuir los feminicidios, puesto que en ninguna parte del mundo se ha visto que suceda lo contrario en los índices delictivos de esta naturaleza.

Sin embargo, declarar la Alerta de Género en Puebla, sin duda, será el primer paso para intentar enmendar los errores cometidos hasta ahora.