Cuando el nuevo sistema penal entró en vigor, las 13 prisiones de la Ciudad de México contaban con una población de 39,223 hombres y mujeres. Hasta el 2 de agosto, las autoridades reportaron 28,957, es decir 10,266 menos.

Un dato que llama la atención es que el ingreso a las cárceles ha disminuido drásticamente desde 2014, cuando el promedio diario de ingresos era de 55 personas. En 2017, es solo de 10, una caída del 82%, según el medio.

El dato ha sido usado por el jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, para hablar del aumento de la incidencia delictiva en la ciudad durante los años más recientes.

El exprocurador capitalino ha dicho que el sistema sirve como una puerta giratoria que permite a los detenidos salir con mayor facilidad a las calles.

El mandatario no ha sido el único que ha criticado la medida. El titular de la Comisión Nacional de Seguridad, Renato Sales, ha afirmado que una laguna jurídica en el artículo constitucional 19 permite que se libere a responsables de delitos.

“Hay que modificar el artículo, o el Código Penal, para que no se libere a quienes son detenidos con armas”, declaró el funcionario en una entrevista radiofónica.

Tanto Mancera como Sales hicieron sus declaraciones después de que se diera a conocer que mayo fue el más violento en México en los últimos 20 años.

(Con información de El Universal, Expansión)