Como histórica y valiente dentro del fútbol mexicano, fue tomada la decisión de los árbitros locales de no pitar la décima jornada del Clausura Mexicano, que se tenía prevista que iniciara el viernes por la noche con el partido Veracruz-Puebla.

Este sábado jugarían Querétaro-Tijuana, Tigres-Guadalajara, Atlas-Pumas, Pachuca-Morelia y América-Necaxa y el domingo Toluca-Cruz Azul, Chiapas-León y Santos-Monterrey.

Tras la decisión de los árbitros, la Federación Mexicana de Fútbol y la Liga MX declararon suspendida la décima jornada y acusaron a los árbitros de no cumplir con su trabajo al tomar decisión unilateral.

Ambos organismos indicaron que los nueve partidos de la jornada serán reprogramados y posteriormente se informará la fecha en que se realizarán.

El miércoles, en los octavos de final de la Copa MX, el paraguayo Pablo César Aguilar (América) y el argentino Enrique Luis Triverio (Toluca) la tomaron con los centrales tras la eliminación de sus equipos y la sanción de la Disciplinaria fue de 10 y 8 partidos de suspensión, respectivamente.

Tras conocer las sanciones, los árbitros mexicanos no dirigieron el partido Veracruz-Puebla, el primero de la décima jornada, como una forma de presión y para manifestar su desacuerdo ante las sanciones que se dieron a conocer este viernes por la noche.

Aguilar fue castigado con ocho partidos “por intento de agresión” y dos más “por insultar a los oficiales del partido” después de que al finalizar el partido de octavos de final, entre Tijuana y América, el miércoles, intentara agredir al árbitro.

Mientras que en el partido Toluca-Morelia, el argentino Triverio se fue contra el central y ante tal conducta recibió siete partidos de suspensión “por intento de agresión” y uno más por faltar al respeto a los oficiales del partido.

En ambos casos, a pesar de haber sucedido en la Copa MX, los jugadores tendrán que cumplir su castigo en la Liga MX por lo que prácticamente se perderán lo que resta del actual torneo al que le faltan ocho jornadas para finalizar su fase regular que da paso a una liguilla.

El paro de los jueces mexicanos no es formalmente una huelga, ya que en esta Liga no integran un sindicato y dependen de la Federación Mexicana de Fútbol que ahora negociará con los árbitros y tomará decisiones sobre su futuro.