Miguel Ángel Arroyo

El albazo cometido en el Congreso del estado, donde la Junta de Gobierno y Coordinación Política excluyó al PRI de los acuerdos, y en donde presuntamente ya determinó aprobar la línea de crédito solicitada por el ayuntamiento de Puebla para incorporar nuevas plataformas para el combate a la inseguridad, sin duda enardecerá este conflicto, y más aún, exhibirá una vez más la nula transparencia que ha dado el alcalde Luis Banck a este procedimiento.

Ello, luego de que la dirigencia estatal del PRI revelara que cuenta con el acta de Cabildo en donde se establece claramente que no hubo fuente de pago de la línea de crédito, es decir, cuando hacen el decreto, el cual fue firmado por el propio alcalde Luis Banck, no fue aprobado por el propio Cabildo de Puebla.

La Ley de Disciplina Financiera en estos casos es muy clara y establece en su artículo 24 fracción IV: “La autorización de los financiamientos y obligaciones por parte de la legislatura local deberá especificar la…en su caso, la fuente de pago o la contratación de una garantía de pago del adeudo u obligación”.

Se prevé que esta grave falta del ayuntamiento de Puebla que encabeza Banck, sea subsanada únicamente mediante un escrito, bajo el argumento de que la fuente de pago es tal, a pesar de que la fuente de pago no está autorizada para darle a una persona, es precisamente el propio Cabildo quien está facultado para determinar la fuente de pago.

De todo esto se desprende, que esta determinación no fue una decisión unilateral del alcalde, sino del Cabildo, lo cual es aún más grave, pues no fue sometido a consideración del propio cuerpo edilicio.

Será cuestión de unas semanas, cuando el PRI recurra ya sea al Tribunal Contencioso Administrativo o incluso la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), hecho que se constituiría como la primera vez que se opta a este tipo de procedimientos, tomando en cuenta que es relativamente nueva la Ley de Disciplina Financiera.

A Banck y a toda su estructura se les vienen semanas aciagas para enfrentar este tema, y eso que Morena se ha visto “dormido” prácticamente para enjuiciarlo, si acaso un pronunciamiento tibio y carente de sustentos legales de Alejandro Armenta, pero nada más.

Lo cierto es que mientras el alcalde Bank justifica sus yerros y los lleva al terreno político y el PRI exhibe sus tropelías, amparadas bajo el Poder Legislativo, los poblanos no tienen de otra, seguir enfrentando como puedan la inseguridad y peor aún, seguramente endeudándose. Eso es lo que nos sacamos por “agachones”.